Las historias, los bulos, los chismes o los rumores siempre han sido un buen mecanismo para socializar. Tienen los ingredientes fundamentales para alimentar una conversación superficial y entretenida en el colegio, el instituto o la universidad, en una charla con los colegas, en una comida familiar o en el ascensor con el vecino de arriba. Normalmente, rozan el surrealismo y eso lo hace todavía más interesante y fácil de comentar. ¿Qué podemos esperar entonces de los bulos en la era de las redes sociales?

Ya con Internet se hizo mucho más fácil intercambiar bulos o noticias falsas. Chats, foros, reenvío de correos… Estas herramientas revolucionaron al envío de las cartas en cadena de toda la vida. Con la llegada de las redes sociales, se incrementa la viralidad. Vivimos en un momento en el que es más sencillo hacer un RT o darle a “Compartir” que buscar en Google. Consumimos las noticias que comparten nuestros contactos en Facebook o Twitter, en lugar de navegar por nuestros portales de noticia de confianza. En definitiva, el consumo de la información se ha transformado con el (¿mal?) uso masivo de los medios digitales.

Dos razones por las que los bulos tienen cada vez más presencia:

  • Inestabilidad. Vivimos un contexto de tensión social en el que buscamos mensajes que reafirmen nuestras ideas. Si estos bulos no se contradicen con lo que pensamos, son el anzuelo perfecto. Es un hecho que están aprovechando algunos movimientos políticos.
  • La brecha digital. La velocidad con la que se mueve la información en redes sociales es muy superior a las cadenas de correos o los antiguos corrillos que ahora son sustituidos por grupos de Whatsapp. Esto unido a que no sabemos utilizar las herramientas digitales, hace que consumamos cualquier cosa que nos llegue reenviado por Whatsapp o cualquier meme o vídeo que salga en nuestro muro de Facebook.

“Siembra que algo queda”.

Los bulos o fake news son una problemática que ha llegado a oídos de todos, pero que también ha generado tensión social. Por ello es importante tener en cuenta:

  • Una noticia falsa puede aparecer en cualquier portal de noticias aparentemente serio. La democratización de la información está muy bien, pero lo de contrastar la información parece que no se lo enseñaron en la carrera a todo el mundo o quizá es más importante conseguir el clic que contar la verdad.
  • Las noticias “reales” también pueden ocultar o manipular la realidad contando solo lo que determinado medio desee transmitir.

Para contrarrestar ambas situaciones, puedes hacer algo tan sencillo como consultar otros medios o profesionales y expertos.

Pero vamos al grano. ¿Cómo contrastar una noticia?

  1. Desconfía.
  2. Analiza el mensaje. Hay varios indicios que te harán sospechar sobre si una noticia es un bulo o no. Lo primero que debes hacer es pararte a analizar el mensaje que has recibido y hacerte algunas preguntas. Practicando este ejercicio, conseguirás desarrollar cierto ojo clínico para las fake news, sin necesidad de contrastar.
    1. ¿Es un mensaje extraño?
    2. ¿Es un mensaje de odio a algún colectivo?
    3. ¿Trae un enlace que ayude a contrastar la noticia o es tan solo una imagen, un vídeo o un archivo?
    4. ¿La noticia es de un medio conocido o se trata de un enlace sospechoso de un medio que no conozco?
  3. Abre los enlaces. Actualmente, tenemos un modo de consumo que supera la velocidad de la luz. Muy poca gente abre los enlaces y la mayoría se queda simplemente con el titular. Incluso comparten la noticia sin abrirla (esto nos ha pasado a todos). Si quieres contrastar una noticia, primero léela.
  4. Busca. Copia el titular o el mensaje y pégalo en Google o en un buscador de referencia. Normalmente, otros ya habrán hecho el trabajo y en los resultados aparecerá alguna noticia desmintiendo dicho bulo. También es posible que aparezcan noticias similares de años anteriores, por lo que el germen de dicho bulo ha sido sencillamente la manipulación consciente de alguien que ha cogido una imagen del pasado y lo ha convertido en el mensaje (normalmente de odio) que le interesaba viralizar. En resumen, si no aparecen varios medios reconocidos contando el mensaje de dicha noticia que te ha llegado, es probable que no sea cierto.
  5. El emisor. ¿Quién me ha remitido el mensaje? Normalmente, nos llega a través de Whatsapp reenviado desde otros grupos. Piensa en la persona que lo ha mandado y en su ideología, si es necesario. ¿Crees que esa persona ha contrastado el mensaje que le han mandado? Si se trata de una persona responsable o incluso un experto en la materia, es posible que la noticia sea cierta. Pero igualmente el mensaje puede estar manipulado o contar una idea parcial de la realidad.
  6. El medio. ¿Por dónde me llega el mensaje? Es muy probable que te la cuelen en canales como Whatsapp o Facebook, donde es más fácil reenviar o compartir que abrir un enlace. Sospecha de estos canales y prueba a navegar por tu cuenta en busca de información de diferentes portales de noticias.
  7. Usa herramientas. Algunas entidades como Maldito Bulo han creado herramientas para ayudarnos a contrastar noticias o detectar medios online poco fiables. Un ejemplo es esta extensión para Chrome o Firefox.
  8. Contrasta y sigue varios medios de referencia. Como ya hemos dicho, a veces nos pueden llegar noticias reales pero que cuentan solo una parte de la realidad. Otras veces el titular no tiene nada que ver con lo que encontramos en el desarrollo de la noticia. Si realmente estás interesado en contrastar la información, sigue diferentes medios de referencia y, a ser posible, con diferentes líneas editoriales. La línea editorial marca lo que se cuenta y cómo se cuenta la realidad en un medio de comunicación. Por lo tanto, al seguir diferentes medios de ideas contrarias podemos hacernos una idea aproximada de lo que realmente está ocurriendo.
  9. Pregunta. Por último, cuando te llegue un mensaje que pueda resultar sospechoso, pregunta. Pregunta a algún familiar o amigo que trabaje en el sector al que hace referencia el mensaje o algún profesional que pueda estar al tanto.

Hay muchos modos de contrastar las noticias o bulos que nos llegan, pero el primer paso es cuestionar los mensajes que nos mandan. Una vez que tomemos conciencia de ello, el siguiente paso será hacer reflexionar a los demás para tratar que todos hagamos un consumo responsable de la información.

Las redes sociales son una vía magnífica para el enriquecimiento, para aprender e intercambiar. Son tan solo el medio. El mensaje lo mandas tú. ¿Sigues pensando que aquel programa de ‘Sorpresa, sorpresa’ de Ricky Martin y la nocilla era real?


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